Noche de sábado, en la calle con los panas… «¿Unas birras en casa de la nena?», preguntó una pícara voz. «Claaaro», respondieron todos a coro; ¿hay que preguntarle a un muerto si quiere misa? Chistes, una partida de dominó, nada fuera de lo común, cada quien en lo suyo. Incluso Carlitos –nombre ficticio para nuestro protagonista– despreocupadamente dejaba pasar las agujas del reloj. Dos de la mañana, hora de irse. «Nena ¿me abres la puerta?» Al salir vio varias patrullas de... (más...)
