
Diariamente un promedio de 40 taxistas son asaltados en Caracas.
Desde las entrañas comerciales de El Paraíso, justo donde una india tiene una redoma que muy pocas personas se detienen a observar, me encontré con Maritza López, una mujer morena y corpulenta que maneja la línea de taxi BeniTaxi. Maritza es egresada de la UCV en Administración. Su título le dio la oportunidad de ir escalando puestos en Banesco, desde cajera a gerente de la entidad. Pero no todos los buenos puestos son bien pagados: hace cuatro años, ella dejó su empleo, que venía equipado con un salario de 1.400.000 bolívares (1.400 bolívares «débiles»). La historia que esta mujer nos narra es distinta (yo iba en búsqueda de un profesional frustrado que no tuvo más opción que la de taxiar y termino topándome con Maritza, una mujer que teniendo las opciones decidió incursionar en el negocio del transporte). Muy pocas personas eligen dejar un puesto en la banca para trabajar de taxista en nuestra hostil capital, y es el caso de Maritza, quien hace tres años y medio se montó en un carrito blanco y empezó a «patear» las calles.
-A Parque Central.
-Treinta fuertes
-¡Vamos!
-Cómo no.
«Yo elegí esto que ves, y estoy tan contenta. Como mujer emprendedora siento que me he realizado», afirma. Cada día ella se levanta a las seis de la mañana, le hace el desayuno a su hija y se lanza a la redoma a empezar su labor. «Soy feliz, tuve la oportunidad de escoger lo que hago y no dudé en crecer, y pasé de mil cuatrocientos bolívares fuertes mensuales a casi seis mil bolívares fuertes semanales», acota. Por supuesto, no todo sucedió de un día para otro, toma tiempo emprender un negocio, pero Maritza asegura que haber estudiado le dio la oportunidad de tener su propia línea de taxis hoy. «Creo que estudiar amplía tu gama de opciones, abre tu mente, te relacionas y, por ende, tendrás más de donde escoger».

- Existen alrededor de 223 lineas de taxi en la ciudad de Caracas.
Ha cambiado cinco veces de carro; ahora tiene una camioneta KIA blanca, que también la usa para hacer traslados a clientes fijos. No ha dejado de recorrer las calles aún, y es la viva muestra de una mujer venezolana que se alzó al vuelo, escogió algo que creía mejor y no dudó en agarrarlo. Esto nos muestra que no siempre los puestos famosos o más renombrados son los que nos mantienen contentos y satisfechos. Además de conducir un taxi, aprovechando su formación universitaria ha logrado crear, administrar y mantener doce vehículos.
Elegir, al parecer, no depende siempre de causas externas, al menos eso piensa Maritza, quien nos comenta: «Para mí, el derecho a elegir lo creas tú, lo forjas con tu educación. Creo en que uno solo se cierra la puerta de las oportunidades. Cuanto más sabes, más oportunidades tendrás para escoger».
Al final de esta historia aprendemos que cuestiones intrínsecas a nosotros mismos y no sólo las leyes son las que te otorgan derechos. Hay cosas íntimas al ser humano, como la voluntad, las ganas de crecer, de superarse, de aprender. Todas dan la oportunidad de escoger. En síntesis, una manifestación personal del derecho que no necesita de tratados y normas, sino de educación, satisfacción y voluntad.
