¿Qué leer, si no hay?

Tenía semanas tratando de conseguir un buen libro, cosa que en Venezuela parece ser una verdadera misión. Después de recorrer diversas librerías salí espantada al escuchar los precios y las frases: «No, lo siento, no tenemos ese libro», «No ha llegado».

¿Es que acaso tengo que desplazarme por toda Caracas para escoger un buen libro y obtener lo que quiero? ¿Cuántas librerías debería visitar? ¿Tengo que conformarme siempre con ese tipo de frases o con la resignación de leerme el libro en Internet? Mientras pensaba en esto me enteré de una actividad que llevaron a cabo Cultura Chacao y Reelectura llamado «Cambalache», una actividad tan sencilla como el intercambio de libros, la cual consistía en que cada persona llevara 10 como máximo y de todo tipo. Esos libros eran recogidos y dispuestos en mesones a cambio de tickets (uno por cada libro sin importar el tamaño, idioma y contenido). Cada ticket era válido para canjearlo por otro libro.


La diversidad del Cambalache

Gracias a estas actividades los caraqueños tenemos la opción de conseguir incluso más que lo que ofrecen las mismas tiendas. Allí se podía encontrar desde libros de la tatarabuela hasta los que están recién salidos del horno, como quien dice. La actividad era tan genial que las personas perseguían al protocolo cuando iba a colocar los libros en los mesones. En eso le pregunté a una muchacha, Andreína Rancel, quien traía un par de ediciones en sus manos, su opinión sobre el mercado de libros en Venezuela. Me comentó que no es fácil conseguir libros, pues no existe esa cultura incentivada a la lectura; además de esto, hay diversos factores culturales, políticos y económicos que no han permitido desarrollar verdaderamente el hábito.

La importación de libros es casi nula. Los libros suelen llegar con uno o dos años de atraso, sin tomar en cuenta los pocos ejemplares que se consiguen en las librerías. Por mencionar un ejemplo, los libros en otros idiomas por lo general se distribuyen en algunos lugares específicos y cuesta horrores obtenerlos.


Cambalache Plaza Altamira. Domingo 21 de febrero de 2010. Plaza de la Castellana.

Por ello apoyo en un cien por ciento este tipo de actividades, ya que contribuye al desarrollo cultural del venezolano, incentiva la lectura y es una opción más para poder encontrar diversidad temática. Según las palabras de Andreína, este tipo de eventos son esenciales y por ello debemos ser solidarios con ellos, porque a pesar de que hay pocas personas con estos intereses, somos nosotros quienes tenemos el deber de incentivar a los demás a seguir realizándolos y lograr así el auge del cultivo de la lectura.

De esta manera, el cambalache es una nueva propuesta para elegir un camino hacia un mundo de fantasías, conocimientos y verdades que amplíen nuestra visión en el mundo literario, y no resignarnos únicamente a los mercados tradicionales.

Comparte con tus amigos:
  • Facebook
  • email
  • MySpace
  • RSS
  • Twitter

One Response to “El mío por el tuyo: a falta de opciones está el cambalache”

  1. alexis dice:

    por el momento esa es una opción. falta que hagan como en la alemania nazi, la quema de libros, bibliotecas y librerias

Deja un Comentario