Comenzaron las protestas y elegí salir a marchar, dejar mis cuadernos de lado y hacer sentir mi voz.
Canté al son de los «tres strikes: agua, luz e inseguridad, Presidente, ‘tás ponchao», porque quiero que en mi país haya un gobierno que me brinde la opción de disfrutar de una calidad de vida sin tener que apegarme a un bando, un gobierno que me garantice tener agua y luz todos los días y que salir a la calle sin miedo al hampa sea una opción.
Grité al compás de las palmas «Diosdado Cabello, tremendo mama…», porque estoy cansada de vivir en un país de censuras y cen
sores, en el cual si quieres circular un medio impreso o transmitir un canal en señal televisiva –abierta o privada– tienes que hacer reverencia y decir «amén» al régimen. Yo quiero un país plural, donde ser disidente sea una opción.
Alcé mis manos al ritmo de «¿Quiénes somos? Estudiantes. ¿Qué queremos? Libertad», porque estoy exhausta de ver un país sin futuro para mí y para las personas que como yo piensan que la propiedad privada es el motor principal de una economía sana, y que el derecho debe servir a la justicia así como la Asamblea Nacional debe servir al pueblo en lugar de ser vasallos de los deseos del tirano. Quiero un país donde sea una opción elegir tu camino, pues habrá opciones, siempre estando protegido por una ley justa.
Por eso elijo alzar mi voz para gritar una vez más: «Pueblo, escucha: ¡únete a la lucha!» para que mañana tu derecho a elegir te pertenezca.


Excelente articulo!
Ojala lo lea bastante gente que se contagie con un poco de ese sentimiento que tanta falta hace ante tantos atropellos!