
Dos camiones ofrecen: carne de segunda, pollo, arroz, harina, caraotas, aceite y mantequilla
El salario mínimo en Venezuela apenas alcanza para cubrir la mitad de la canasta básica, que sólo incluye gastos de alimentación. Esto representa un fuerte impacto en el poder adquisitivo, ya que limita claramente la capacidad de los ciudadanos de satisfacer sus necesidades más elementales. Ante este panorama, el venezolano de a pie se ve obligado a rebuscarse para rendir al máximo sus ingresos y que al menos le alcance para comer, por lo que queda sometido su derecho a elegir a los productos que el Gobierno decida subsidiar a través de las redes de distribución de alimentos tales como Pdval o Mercal.
Parque Carabobo, pequeña plaza ubicada en el centro de Caracas, alberga un módulo móvil de una de estas redes, en torno al cual desde tempranas horas de la mañana se congregan algunos ciudadanos. Dos camiones almacenan la mercancía que está dispuesta para la venta, uno de carga refrigerada, cuyos productos son pollo y carne de segunda, y otro de víveres secos en el que se venden leche, arroz, atún, caraotas, harina, aceite y mantequilla.

Largas colas para adquirir los productos que el gobierno considera apropiados.
Rodeado de un bullicioso ambiente festivo, oigo de fondo una canción del grupo oficialista Dame Pa’ Matala: «Que viva la revolución, que viva, que viva». Vendedores ambulantes que ofrecen documentales y material audiovisual alusivo a los procesos revolucionarios latinoamericanos, así como otros que venden libros, franelas y gorras con íconos revolucionarios, como el Che Guevara, Karl Marx, Mao Tse Tung, entre otros.
En medio de este ambiente ideológicamente cargado, hablé con Antonio, quien luego de realizar sus compras en el Pdval Móvil procedió a instalar su puesto de buhonero. Me cuenta que adquiere todos sus productos en Pdval y/o en Mercal, y que la calidad de los productos es excelente. Al consultarle si existe algún tipo de restricción en la cantidad de artículos que puede comprar, respondió afirmativamente, no sin antes justificar tal regulación, al asegurar que es necesaria para poder distribuir de forma equitativa los alimentos entre todos los «camaradas».

El puesto de vendedor informal de uno de nuestros entrevistados, ofece documentales y películas acerca de los precesos revolucionarios en Latinoamérica
Después de una hora en el lugar, y bajo un inclemente sol, se mantienen alrededor de una veintena de ciudadanos en la cola para obtener los productos de la cesta básica, una sola marca por cada rubro: leche Los Andes o aceite Diana, por ejemplo. Ante esta situación, vale la pena preguntarse si es justo que los ciudadanos deban hacer largas filas para cubrir sus necesidades básicas, cuando ni siquiera tienen la opción de elegir el producto que desean adquirir, sino que están limitados a lo que ofrecen las redes gubernamentales. ¿Es eso lo que queremos? Comprar lo que el Gobierno decidió que era el producto correcto, sin importar nuestras preferencias, gustos o exigencias.


Parque Carabobo, cualquier sábado de mes… Si, ahí está el operativo de venta de alimentos del Gobierno Revolucionario en unos casos a precios regulados y otros subsidiados hasta en 40%.
¡Terrible! hay una sola marca de aceite y leche… Peor aún, los cuidadanos que allí esperan bajo el inclemente sol no pueden elegir. Ese es el mensaje subyacente de este régimen. El Estado nos condena a freir con una misma y única marca de aceite… a tomarnos el café cada mañana con una única marca de leche.
Sin duda, ahí está el operativo de venta de alimentos del Gobierno Revolucionario en unos casos a precios regulados y otros subsidiados hasta en 40%.Uno de los más de 200 operativos promedio que se llevan a cabo cada sábado a nivel nacional, entre PDVAL y MERCAL. Esta cifra sin tomar en cuenta los operativos efectuados durante la semana. Más áun, sin cuantificar los más de 16 mil puntos de venta de ambas cadenas comercializadoras.
Esas cadenas con puntos de venta que no están ubicados geográficamente según criterios de rentabilidad comercial, sino por la necesidad de alimentos en las comunidades. Sobran los ejemplos. Pdvalitos y Mercalitos escaleras arriba en cualquier cerro de Caracas. Pdvalitos y Mercalitos aguas abajo a horas de navegación en canoa del mercado municipal de Tucupita. Pdvalitos y Mercalitos a tantas horas de caminata por la montaña a centro poblado mas cercano.
Si, ahí está el operativo de venta de alimentos del Gobierno Revolucionario en unos casos a precios regulados y otros subsidiados hasta en 40%. Hay gente en la cola, largas colas que se salen de la Plaza. Y es que, claro, el kilo de la “única” marca de leche cuesta 7,89 Bs; la “única” marca de aceite cuesta 4 Bs. El kilo de pollo cuesta 5 Bs, el azúcar 1,72 Bs… ¡Ah! el corte de carne de primera cuesta 10,56 Bs. Cabe revisar cualquier folleto de las cadenas de alimentos que se insertan los fines de semana en la prensa nacional, o más facil aún, bajar al abasto de la esquina a comparar los precios.
¡Este régimen nos roba el derecho de elegir las marcas que consumimos!… ¿al tiempo que garantiza el derecho a la alimentación, trabaja por la soberanía alimentaria y combate la especulación?
¿Elegir sobre que? ¿Sobre las dos opciones que el mercado ofrece entre una marca de mayonesa u otra? ¿Crees que estás realmente eligiendo? No te subestimo, pero creo que en el caso de la mayonesa ya la Kraft pensó eso por ti…
Si, ahí está el operativo de venta de alimentos del Gobierno Revolucionario en unos casos a precios regulados y otros subsidiados hasta en 40%. Seguro este sábado nos encontramos ahí…