
A 18 años de la intentona golpista del 4 de febrero de 1992, el país presenta mayores carencias en lo social y económico
En la madrugada del 4 de febrero de 1992, los venezolanos vivían nuevamente un hecho que parecía olvidado: una insurrección militar. Tanquetas y soldados en las calles intentaban tomar por asalto los centros del poder; más de 50 muertos y cientos de heridos teñían de rojo la intentona. Al poco tiempo, el golpe de Estado fue aplacado. A la una de la tarde, los medios de comunicación reflejaban un mensaje de un militar desconocido: «… por ahora, los objetivos que nos hemos planteado no fueron logrados en la ciudad capital […] Vendrán nuevas situaciones y el país tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino mejor…». El país de aquellos años reclamaba cambios en el orden institucional, político y económico. Se había obstinado de un sistema que había comenzado con buen pie, pero cada día se sumergía en el abismo del deterioro.

La Venezuela de 1992 reclamaba cambios en su orden institucional y político ¿Y la actual?
Desde aquel lamentable suceso que enlutó a Venezuela y contribuyó en el deterioro del sistema democrático existente, han pasado muchas cosas. El militar desconocido funge como presidente de una República en crisis, con más de 11 años en el ejercicio del poder. A juicio de la señora Rosario Meléndez, asistente en una tienda ubicada en el boulevard de Sabana Grande en Caracas: «A pesar de la violencia, ese golpe de Estado trajo en muchos de nosotros una esperanza, yo voté por Chávez y me decepcionó. En estos 11 años de gobierno, el deterioro es cada vez mayor. Aquella época no era tan mala comparada con esta atrocidad». A juicio de Ricardo Briceño, transeúnte perenne de la urbe caraqueña: «Nunca estuve de acuerdo con esos golpistas. Hace 18 años yo vivía muy cerca del Palacio de Miraflores, presencié la violencia. Por la vía de las armas nada se logra, pues sólo se impone la voluntad de pocos. En cambio, con la democracia tú eliges, y si es muy malo, a los años le das su voto castigo».

Más de 50 muertos y cientos de heridos, tiño de rojo aquella insurrección militar
El 4 de febrero de 2010, 18 años después, estudiantes venezolanos salieron a protestar en contra de ese país sin opciones que cada día se convierte Venezuela. Con un mensaje de paz y reconciliación, intentaron llevar a la Asamblea Nacional (órgano parlamentario de Venezuela) voces distintas a la oficial. De manera atroz, la manifestación fue reprimida por efectivos policiales. Pareciera que en Venezuela pensar distinto al gobernante es cada día más difícil, por ahora. Depende de nosotros lograr que ese momento llegue. Ampliar nuestras opciones es nuestro deber y derecho.

