Más apagones y menos abastecimiento

Escrito por Verónica Rodríguez On Noviembre - 6 - 2009

Algunos locales de abastecimiento pierden media jornada laboral por falta de luz

En las últimas semanas, los apagones producidos por fallas en el sistema eléctrico han generado una considerable disminución de la productividad en los sectores industriales y comerciales.

Las denuncias de los pequeños comerciantes indican que a diario se estarían produciendo apagones no planificados que alcanzan hasta cinco horas consecutivas. «Así no se puede trabajar», señala Antonio Padilla, encargado de una carnicería en Alta Vista, Catia. «La mercancía aguanta entre cuatro y cinco horas. Con estos apagones tan largos, la carne se pone babosa y ya nadie la quiere comprar».

Las pérdidas materiales van desde alimentos perecederos hasta neveras y otros equipos de conservación. En algunos casos, incluso es necesario contratar servicios de reparación y mantenimiento para reactivar las máquinas después de los apagones, produciendo gastos no contemplados en el presupuesto.

Entre tanto, Consecomercio alerta sobre una caída del 50% en la productividad nacional de los locales comerciales desde que comenzaron las constantes fallas de electricidad.
Al preguntarle a Víctor Márquez, dueño de una pescadería en Quinta Crespo, si había considerado la recomendación del presidente Chávez de recurrir a plantas generadoras de energía alternativa, me dice irónicamente: «Si él paga…».


Después de cuatro horas sin refrigerio, la mercancía se daña

Dejando a un lado las bromas, me explica que ésa no es una opción y que no sería rentable compensar la producción perdida de esa manera, pues tendrían que trasladar los costos a los consumidores, vendiendo la mercancía más cara. «Y los clientes pondrían el grito en el cielo», añade.

En un país en el que la cesta básica se sitúa alrededor de cuatro sueldos mínimos, es inevitable que la gente se queje de tener que pagar por la mala gestión de las empresas de servicios.

Algunos comerciantes temen que la situación se les salga de las manos y que, por motivo de pérdidas económicas irrecuperables, deban declararse en quiebra.
¿Cuáles serían las consecuencias a mediano y largo plazo para los consumidores? Ante las cuantiosas pérdidas, los comerciantes tendrán que recurrir a un alza de precios. Los consumidores se verían afectados y el poder adquisitivo del venezolano disminuiría de manera considerable. Esto inevitablemente llevaría a que algunos locales de abastecimiento, como pescaderías, carnicerías y panaderías, terminen quebrados.


Los comerciantes temen que se produzca un desabastecimiento generalizado de alimentos

El problema es mucho mayor de lo que parece: si por falta de luz se daña la mercancía, se tendría que esperar a que los proveedores volvieran a surtir el mercado para abastecer los locales. En consecuencia, algunos productos podrían escasear temporalmente.

Como se ve, la situación no sólo afecta a las grandes industrias consumistas, como algunos quieren hacer creer. El resultado final de todo esto podría terminar siendo un mayor grado de desabastecimiento de alimentos en todo el país.

Cada vez se irá cerrando más y más el abanico de posibilidades que tenemos los venezolanos. Aunque haya quien lo niegue, esta situación afectará de igual manera a toda la ciudanía: desde el ama de casa que hace milagros para estirar el sueldo del esposo hasta fin de mes, hasta el señor que tiene un puesto de alquiler de celulares en una esquina, pasando por esa señora que se levanta todos los días a las cuatro de la mañana para ir a trabajar limpiando casas.

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