Planta Baja

Libertad de prensa en picada


La libertad de prensa «se hunde» en América Latina. Así lo refleja la clasificación mundial que sobre este ámbito presenta anualmente la ONG internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF). En ese sentido, nuestro país no es la excepción. Desde el 2008 descendió once peldaños en la clasificación mundial.

El reporte sobre Venezuela indica que el país se encuentra en una «guerra mediática» desde hace años. Asimismo, RSF denuncia que «Hugo Chávez y su gobierno se han hecho con el control de la casi totalidad del espacio audiovisual». Igualmente, se refirió a los ataques perpetrados en contra de periodistas y medios de comunicación por parte de partidarios del oficialismo. «La libertad de prensa se debe defender en cualquier lugar del mundo, con la misma fuerza y la misma exigencia», sostiene el secretario general de RSF, Jean-François Julliard. Al parecer, el ciudadano de a pie piensa lo mismo. En medio de la calle me encuentro con el señor López, jubilado que pasa sus días apostado en la puerta de su edificio viendo, a través de sus lentes negros de pasta, a todos los que pasan por la cuadra. Cuando le pregunto si lo puedo entrevistar, me dice: «Si la inteligencia que tengo me lo permite, con mucho gusto». A partir de ese momento, la conversación se vuelve cada vez más interesante.


Aunque afirma que cree ciegamente en el presidente Chávez, el señor López considera que los que comparten el poder con él no están haciendo bien las cosas. Al tocar el tema de la libertad de prensa, frunce el ceño. «¿Usted siente que está bien informado actualmente?», le pregunto. «No», se apresura a decir. «Nadie dice la verdad: de un lado insisten en que todo está bien y para los otros, todo es una crisis», agrega. La desmedida vigilancia sobre unos y las excesivas concesiones que dan a los otros hacen imposible que haya una prensa realmente crítica y libre en el país. Los medios presentan dos verdades que antagonizan y nuestra única opción es comprometernos con una u otra. Desde hace tiempo, en Venezuela no existen las medias tintas: la polarización conlleva a la anulación total. Según lo establecido en el artículo 58 de la  Constitución Nacional, «toda persona tiene derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, sin censura». ¿En qué medida se respeta esto hoy en día? Se podría pensar que el número de periódicos y de canales de televisión que existen son un claro determinante de que en Venezuela hay libertad de prensa. Nada podría estar más alejado de la realidad. ¿De qué sirve un dial lleno de emisoras de radio si la línea editorial de todas parece que estuviera uniformada?


Entre tanto, la guerra mediática de los dimes y diretes no para. «Cada uno jala para su lado y uno no sabe a quién creerle», insiste el señor López. Menciona el caso del ataque de Lina Ron a la sede de Globovisión y lo descalifica de forma tajante. Considera que la dirigente popular oficialista actuó en función de sus intereses particulares y «ésas no son formas de hacer las cosas», señala. Me sorprende que termine la entrevista citando al Libertador: «Hace mucho tiempo Bolívar dijo “si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro” y aquí no terminamos de entender que eso es lo que nos hace falta». Definitivamente, la sabiduría que dan las canas no se encuentra en ningún libro ni se enseña en un salón de clases.

Link relacionado:  Criterios para establecer la clasificación mundial 2009 de la libertad de prensa

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Mie, Noviembre 4 2009 » Especiales

One Response

  1. hotspot shield Noviembre 5 2009 @ 23:39

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