
La cadena de supermercados Éxito fue la primera empresa expropiada por mandato directo del Ejecutivo
Ya a nadie le sorprenden las decisiones arbitrarias que entre gallos y medianoche se toman día tras día en el país. Las primeras páginas de los diarios recogen las más increíbles noticias y son pocos los que reaccionan con más que una retahíla de improperios dirigidos a El Líder. A todas esas personas vale decirle que él no es el único culpable de todos los males que nos azotan. La culpa la tenemos todos por dejar que nos vayan metiendo de a poco y sin chistar tantas arbitrariedades.
Parece que ya perdimos, de una vez y para siempre, la capacidad de asombro: intervienen bancos, cierran medios de comunicación, expropian negocios y tierras, y sólo unos pocos salen a pegar algunos gritos en la calle. Después de unos días, aquí no ha pasado nada: cada quien se va para su casa y los afectados «a llorar para el valle». Cierto es que no tenemos mucho tiempo para asombrarnos. Una tras otra, las noticias nos bombardean y no sabemos ni para dónde mirar –he ahí la estrategia que algunos pretenden imponer–: devaluación una semana, expropiación de una cadena de hipermercados la siguiente y la de más arriba el cierre de varios canales de TV. Pero no por eso debemos dejar pasar por debajo de la mesa lo que ocurre.

Cada vez son más las facultades que se dejan en manos de El líder
El que las cableras hayan dejado de transmitir la señal de RCTV Internacional es grave, no puede negarse, pero no quiere decir que la expropiación de Éxito tiene ahora menos importancia. Aunque hoy sean más los trabajadores cuya estabilidad laboral pende de un hilo –precisamente por la medida en contra del canal de Bárcenas–, no es posible olvidar que miles de venezolanos, empleados de los seis establecimientos de la cadena de hipermercados, continúan siendo víctimas de la zozobra, al no saber qué ocurrirá con sus puestos de trabajo y con sus beneficios laborales, ahora que fueron obligados a cambiar de patronos de un día para otro. ¿Acaso ya no se puede elegir ni siquiera para quién quiere uno trabajar?

El Estado tendrá la potestad de expropiar comercios a su voluntad sin necesidad de aprobación de ningún otro ente de poder
Y la cosa no queda allí: Éxito no es sino la primera empresa que por mandato directo de El Líder pasa a manos del Estado. La Asamblea Nacional le ha permitido al Gobierno que haga y deshaga lo que mejor le parezca con las empresas: será potestad del Ejecutivo expropiar cualquier tipo de comercio –desde grandes franquicias hasta la bodega de la esquina– a través de un simple decreto de ley dictado y firmado por El Líder. Se trata, nada más y nada menos, de una progresiva estatización de todas las fuentes de trabajo. Dentro de poco tiempo, no habrá ninguna posibilidad más que ser empleado del Estado y acostumbrarse a lo que el «santo» patrono dicte. ¿Dónde queda la libertad de escoger para quién se trabaja y bajo qué condiciones?


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